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lunes, 11 de mayo de 2015

EL INSPECTOR BUSCABA NUEVAS PRESAS




"No hay tregua con los que abusan de menores y si es colega, menos aún". Es el mensaje de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía tras detener a un inspector -"este para nosotros no es ya compañero"-, acusado de abusar de menores, grabarlos y almacenar abundante material de pornografía infantil. Hasta ahí una más de la cruzada que llevan a cabo Policía y Guardia Civil contra la pederastia en la red, salvo por dos detalles relevantes. Uno, el hecho de que el arrestado sea un inspector del CNP provocó que se filtrara la noticia con la operación a medias. Dos, el segundo objetivo importante no estaba aún "maduro", en el argot policial, por lo que no se le había detenido todavía. 

Ahora "habrá tomado buena nota y habrá quemado ya los ordenadores o los habrá tirado por la ventana", lamentan fuentes policiales. Y es un tipo "muy relevante para esta investigación". Ante la publicación de la noticia ayer domingo en "El Mundo", el TSJ de Madrid ha enviado hoy una breve nota aclarando algunos puntos. 

"El magistrado titular del Juzgado de Instrucción número 1 de Torrejón de Ardoz, en función de guardia de detenidos, ha acordado la prisión provisional comunicada y sin fianza del inspector detenido la pasada semana por estar presuntamente en posesión de material pornográfico. 

Sobre el inspector pesa, en principio, una imputación por la supuesta comisión de un delito de posesión de material de pornografía infantil y otra por la supuesta comisión de un delito de prostitución infantil". 

El inspector había sido detenido por la BIT en enero mientras estaba destinado en la Brigada de Policía Judicial de Alicante. El Juzgado número 5 se encargó del asunto y es el que sigue llevándolo, aunque exhortó al de Torrejón para la detención. Al policía se le intervino muchísimo material pornográfico y quedó imputado por posesión. Al analizarlo los investigadores descubrieron vídeos en el que él abusaba de niños de entre 11 y 14 años. "Llevaba mucho tiempo haciéndolo", según fuentes del caso. 

Poco después pidió traslado a Madrid, a la Brigada de Extranjería y al no estar condenado se le autorizó. Pero sus compañeros no le han perdido de vista. Averiguaron que estaba buscando víctimas nuevas, sin éxito hasta donde se ha podido saber. Ante el riesgo de que volviera a actuar, la semana pasada le colocaron las esposas, pero no pudieron hacer lo mismo con otro de los sospechosos.  La operación tiene mucho más calado aunque no hay confianza en culminarla con éxito debido a la publicación de la noticia, un aviso a gritos para el resto de pederastas que se relacionaran con él.  


jueves, 3 de julio de 2014

EL PEDERASTA Y LOS RUMORES ENVENENADOS


"Placas al parecer de un individuo que ha raptado a dos niñas en Ciudad Lineal hoy, en una calle paralela al centro comercial Alcalá Norte. Difundidlo a todos los que podáis, da igual el distrito, parece que pudiera ser el violador de menores de Ciudad Lineal. Esta si es una cadena realmente importante". Llevo varios días dando vueltas a escribir o no este post, pero este mensaje falso y otros cinco similares que he recibido en las últimas horas (reenviados por madres de compañeros de colegio de mi hijo) han decidido por mí.

La secuencia es la siguiente. Desde abril, la Policía de Madrid se deja la piel en encontrar a una bestia que ha raptado a tres niñas, las ha drogado, ha abusado de ellas y luego las ha abandonado tras lavarlas. Ha actuado en todas las ocasiones en el distrito de Ciudad Lineal. El caso tiene prioridad absoluta y un millón de dificultades. "Estamos ante uno de los individuos más peligrosos y escurridizos en años", sostienen desde la investigación. La Brigada de Policía Judicial, flor y nata desde hace muchos años, está volcada; la Jefatura madrileña entera, también. Se han creado tres niveles dentro de las pesquisas y las gestiones se llevan con absoluto secreto. Lo que toca. Lo que debe ser.

Los investigadores cuentan con tres pequeños hilos de los que tirar y a ellos se aferran con la esperanza de atrapar al malnacido antes de que decida actuar de nuevo y elija otra presa indefensa, y con la conciencia de que quizá esa sea la única posibilidad de ponerle rostro. Un dilema que carcome a cualquiera y a ellos más que a nadie. A algunos los conozco y sé que hasta que no lo metan entre rejas duermen lo justo y su vida gira en torno al caso.

No hay matrícula de coche, como divulgan rumores infames (solo un par de números sometidos a millones de combinaciones); no hay grabaciones; no hay ADN y ni siquiera una descripción física rotunda (no podemos olvidar que la víctima mayor tiene solo nueve años). Pero frente a esas espinas ha surgido como tantas veces la infamia y el desconocimiento mezclado con el miedo lícito de miles de padres. Testigos que aseguran a quien los quiera oír que lo han visto y que al mostrarles fotos o interrogarlos sobre determinados aspectos no dan una; personas que buscan revancha señalando a quienes nada tienen que ver; mensajes de terror difundidos a través de las redes sociales, incluso fotografías de supuestos sospechosos.

Ocurre cada vez que un suceso nos sacude o pensamos que nos puede tocar de cerca. No hace falta buscar muy lejos para encontrar la psicosis que se creó tras el 11-M con las mochilas abandonadas en cualquier parte o con árabes a los que se señalaba con el dedo. La vieja táctica de sembrar pánico tan eficaz en la guerra. La Policía, a través de diversos canales, pide calma y prudencia pero el veneno y el miedo se disparan. Hasta tal punto ha llegado esta intoxicación que se ha creado un grupo de agentes solo para separar el grano de la paja. Elocuente. En este caso la paja sobra y el grano sigue libre. Es la única certeza. La mía, además, que lo atraparán. 

Calle donde se produjo el último secuestro *Foto: Ángel Navarrete (ABC)